Operadores de movilidad bajo demanda crean una plataforma contra las restricciones europeas

Operadores de movilidad bajo demanda crean una plataforma contra las restricciones europeas

Las principales empresas de movilidad bajo demanda (VTCs y taxis), organizaciones de conductores y plataformas de movilidad de Europa han unido fuerzas para lanzar Shared Mobility Europe, una nueva coalición que aboga por la reforma de normas obsoletas y perjudiciales en los Estados miembros de la UE.



La coalición incluye miembros destacados como Bolt, Cachet, leCab, Vay, ANM-TVDE, ANITRAV, MOVEA, MuoverSì, psnm, PZPA, TAF y TLP.

Se estima que para 2030, casi 190 millones de europeos, que representan alrededor del 40% de la población en la UE, utilizarán servicios de movilidad bajo demanda (VTCs y taxis). A día de hoy, en Europa se realizan más de 1,5 millones de trayectos diarios a través de estas aplicaciones, generando oportunidades de ingresos para millones de conductores.

A pesar de este impacto, las «normas obsoletas y fragmentadas limitan gravemente al sector europeo en comparación con los mercados de EE. UU. y otros mercados a nivel internacional», según un comunicado emitido por este lobby.

En ciudades como Roma, Atenas, Barcelona y Dublín, hasta el 50% de las solicitudes de viaje no se completan debido a reglas restrictivas que hacen imposible que los conductores operen con eficiencia o incluso que puedan operar, denuncia la plataforma.

Shared Mobility Europe sostiene que el sistema destinado a mejorar la movilidad en Europa está fragmentado, obsoleto y, en muchos lugares, es incoherente y no cumple su propósito, creando barreras que excluyen opciones más asequibles e innovadoras.

En Italia, los pasajeros pronto podrían verse obligados a esperar 20 minutos después de hacer su reserva, incluso si el coche ya está esperando en la puerta.

En Grecia, los conductores de VTC y taxi solo pueden recoger a alguien si el pasajero los contrata por un mínimo de tres horas y firma un contrato en papel solo para ir al aeropuerto.

En Alemania, los conductores deben regresar vacíos a sus bases después de cada trayecto, incluso si un nuevo cliente está justo a la vuelta de la esquina. Los precios mínimos actualmente contemplados en Múnich probablemente duplicarán el coste de un viaje en comparación con el actual.

En algunas regiones de España, como Cataluña o Andalucía, los vehículos de movilidad bajo demanda (VTCs y taxis) deben medir una longitud mínima mayor que otros modos de transporte similares, lo que obliga a muchos conductores a añadir paragolpes voluminosos e innecesarios solo para cumplir con el requisito de tamaño.

En Malta, los conductores deben ser propietarios de un garaje para su vehículo, lo que supone más costes a los operadores.

Varios países de la UE imponen cuotas estrictas a los conductores, lo que hace imposible obtener una licencia y prestar servicios de movilidad bajo demanda (VTCs y taxis). Italia en su conjunto tiene menos licencias que el número de conductores solo en la ciudad de París. Lugares muy populares como Mykonos y Santorini tienen menos de 20 licencias cada uno para cubrir la alta demanda.

«Esto no es regulación. Es una camisa de fuerza», subraya Andrea Romano, portavoz de Shared Mobility Europe, exdiputado del Parlamento italiano (2013-2022) y presidente de MuoverSì, la asociación italiana de conductores y flotas profesionales de la movilidad bajo demanda (VTCs y taxis). 

Actualmente uno de cada cuatro europeos depende de los servicios de movilidad bajo demanda (VTCs y taxis) para desplazarse. Por eso Shared Mobility Europe hace un llamamiento para dar una respuesta seria y coordinada en toda la UE. Según estudios del Parlamento Europeo, un mercado de transporte unificado podría aportar beneficios anuales de 1.400 € por ciudadano y generar hasta 600.000 nuevos empleos en movilidad compartida para 2030.

«Nuestro mensaje para Bruselas es claro: la movilidad está cambiando. Las normas deben adaptarse», afirma Andrea Romano. «La digitalización y la descarbonización exigen una regulación inteligente, no una burocracia sin sentido del siglo XX».