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«La tecnología está siendo fundamental en China para controlar la pandemia»

«La tecnología está siendo fundamental en China para controlar la pandemia»

La experiencia china está sirviendo de referencia para el resto del mundo en la lucha contra la pandemia del coronavirus. Sus estrictas medidas de confinamiento y el lento regreso a normalidad aportan algo de luz sobre las estrategias que funcionan y las que no. La apuesta por la tecnología, no exenta de polémica, forma parte de su estrategia, como explica Carlos Sentís, director general de la consultora Henkuai, ponente del último webinar de Forum Business Travel.



Carlos Sentís, es director general de Henkuai, principal consultora de comunicación y relaciones con China y Global Shaper del World Economic Forum. Ha trabajado durante 10 años para empresas e instituciones españolas y chinas, entre las que se incluyen el Ministerio de Cultura y Turismo de China, Air China, el Grupo HNA, Iberia, LaLiga o Aena. Además, es conferenciante en eventos la OMT, WTTC o WTCF, entre otros. Actualmente trabaja en Impact Tourism para que la Industria del Turismo y los viajeros impulsen los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

China está demostrando que es posible salir de la pandemia del coronavirus. ¿Hasta qué punto es realista esta percepción?
La verdad es que ningún país ha superado la crisis por completo, ni siquiera los más avanzados en este terreno, como puede ser China. De hecho, acaba de poner en cuarentena una provincia donde se ha detectado un repunte de la enfermedad.

¿Cuáles son las primeras medidas que han tomado los chinos tras el desconfinamiento?
Hay una limitación clara de aforos en espacios. Se está recuperando la normalidad muy poco a poco, pero se trabaja desde casa. Los chinos están muy acostumbrados a las mascarillas. No son infalibles, pero sí útiles.

¿Qué es lo que están haciendo bien? ¿Qué cosas están funcionando, dadas las circunstancias?
De cara a la movilidad, los test en los aeropuertos están generalizados. Las aerolíneas han aumentado su tráfico un 10%. Por otra parte, todos los viajeros de fuera están obligados a una cuarenta de 15 días. El coste de la estancia en hoteles, normalmente sencillos, lo asume el Gobierno. También hay arcos de desinfección para los metros, los trenes o los autobuses. A veces utilizan luces ultravioletas, que funcionan bien —aunque con sus pegas— para evitar corrosiones. Todas las tiendas se desinfectan a diario. Muchos hoteles han eliminado el bufé y el servicio de habitaciones. Hay constantes controles de temperatura entre los huéspedes y los ascensores solo se pueden utilizar de forma individual.

Desde fuera, el proceso parece muy lento...
Sí, lo están haciendo con mucha prudencia. Hay estrictas medidas en los colegios. Los restaurantes han colocado mamparas entre las mesas. La comida que se sirve a domicilio está muy controlada. Los riders tienen que certificar la temperatura del cocinero y la suya propia y dejar el paquete en la puerta del cliente.

¿Qué papel está jugando la tecnología en este proceso?
Está siendo muy determinante para controlar a la población y prevenir posibles repuntes. Los habitantes tienen una aplicación que informa sobre su situación sanitaria con los colores rojo, amarillo y verde. Estos códigos son los que se utilizan para el acceso a los espacios públicos, entre otras cosas. Es la seguridad, frente a la privacidad, un asunto polémico en Occidente, no tanto en China, aunque hay gigantes como Google o Apple que ya están colaborando para lanzar herramientas de control. Por otra parte, hay hoteles muy tecnológicos, como los Alibaba, que llevan tiempo con medidas que evitan el contacto humano, como las llaves biométricas o los robots que llevan el equipaje a las habitaciones.